Evaluar más rápido, con un dictamen que se sostiene años después.
Las bases de una convocatoria se convierten en un sistema de evaluación trazable, reproducible y auditable: revisión de admisibilidad, matriz con evidencia obligatoria, criterios fijados y un registro de integridad que no se puede editar. La decisión final permanece en manos del evaluador.
Para el organismo que evalúa, no para quien postula. Quien presenta nunca ve estas pantallas.
Construido sobre los marcos y los datos públicos de
Base de referencia cargada hoy: BID — 27.329 operaciones, 507 páginas de normativa vigente y 1.030 sancionados. Los demás están en el camino.
Una decisión que no se puede reconstruir no se puede defender.
Decenas o cientos de propuestas por llamado, cientos de páginas cada una, y un dictamen que un año después alguien va a pedir justificar. La restricción no es el criterio: es el volumen, la consistencia y el registro.
Cientos de páginas por propuesta
Bases, anexos y respaldos que hay que leer enteros, en cada una.
Consistencia de criterio
Propuestas evaluadas por personas distintas en días distintos tienen que medirse con la misma vara.
Decisiones sin trazabilidad
Reconstruir por qué una propuesta quedó fuera suele depender de la memoria de quien la evaluó.
Un puntaje sin respaldo
Un número sin el fragmento que lo respalda no se puede auditar, apelar ni defender.
Plataforma
Cada puntaje, con el fragmento que lo respalda.
Un solo panel muestra qué analizaron los asistentes, qué puntaje propusieron y el fragmento exacto de la propuesta que lo sustenta. Lo que no se puede verificar no se puntúa: el sistema lo rechaza.
evidencia
«La propuesta deberá acreditar un nivel de madurez tecnológica mínimo de TRL 7 al momento de postular.»
Bases · p. 18 · verificada literalmente
Ningún puntaje se guarda sin una cita verificable del documento. No es una advertencia: el sistema lo rechaza.
Garantías
Reglas que el sistema aplica siempre, no solo la pantalla.
Una regla que solo vive en la pantalla se puede evadir por otro camino. Estas no.
Revisión de admisibilidad
Lo que no cumple las bases queda fuera antes de puntuar, con la regla fallada en el registro.
Criterios fijados
Rúbrica, umbrales y ponderaciones se fijan con un sello de integridad antes de abrir, y no se cambian durante el proceso.
Evidencia obligatoria
Ningún puntaje de IA se guarda sin documento, página y cita literal, verificada contra el texto.
Dictamen inmutable
Una vez firmado, no se edita ni se borra. El registro de integridad solo crece.
Documentación
Las reglas del sistema son públicas
Cada regla que aplica el sistema está escrita y disponible: qué marco metodológico rige, qué puede afirmar cada asistente y qué tiene prohibido hacer. Y no las aplica solo la pantalla, sino el sistema por dentro: una regla que solo vive en la pantalla se puede evadir por otro camino.
Preguntas frecuentes
Lo que surge con más frecuencia en la primera conversación.
¿Impone una metodología?
No. Se configura con las bases de cada convocatoria: las bases son la vara. Lo que sí exige el sistema es que todo juicio venga acompañado de su evidencia.
¿Reemplaza al evaluador?
No. Los asistentes proponen un puntaje con su evidencia; el evaluador lo confirma, lo ajusta o lo rechaza. Ajustar exige fundamentación escrita; confirmar no. El dictamen lo firma una persona, y una vez firmado no se edita ni se borra.
¿Qué ocurre si la IA se equivoca?
Está diseñado para que se detecte: toda afirmación lleva la página de la que proviene, de modo que puede cotejarse. Y nada se emite sin la firma de una persona.
Un dictamen que se puede reconstruir en cualquier momento.
Las bases, las propuestas, y un proceso que deja cada decisión en el registro.